Los tipos de interés negativos: el mundo al revés

En primer lugar, se debe explicar en qué consisten los tipos de interés cuando adoptan valores negativos.  Básicamente es el mundo al revés dentro de la teoría financiera, pues en lugar de pagar para recibir dinero prestado se cobran intereses por ello. Vamos a ver cómo llegó esta anomalía a nuestra economía.

El 9 de agosto de 2007, la crisis subprime estalló, y la desconfianza llevó las primeras tensiones a los mercados interbancarios, donde la aversión al riesgo escaló rápidamente y la liquidez casi desapareció. Ante la posibilidad de que estas tensiones afectaran al funcionamiento del mercado monetario, y en consecuencia alejaran el objetivo de estabilidad de precios a medio plazo, el Banco Central Europeo entró en acción desde el primer momento implementando medidas no convencionales, la finalidad de las cuales era facilitar liquidez adicional a los bancos. Para entenderlo, hay que recordar el papel esencial que juegan las entidades bancarias en el sistema financiero de la eurozona, donde el sector bancario es responsable de aproximadamente el 80% de la financiación de la economía real.

Al mismo tiempo, se puede ver que estas medidas excepcionales estaban justificadas por la situación, también excepcional, que se vivía en los mercados. De este modo, poco a poco, el marco operativo fue modificándose incrementando el número de instrumentos al alcance del BCE.

Con la quiebra del banco de inversión americano Lehman Brothers, a mediados de 2008, el BCE se vio obligando a adoptar importantes cambios, entre los que cabe destacar:

  • Tipo de interés fijo igual a los tipos oficiales del BCE en las operaciones de financiación para garantizar la provisión de liquidez ilimitada a todas las entidades monetarias de la eurozona.
  • Operaciones de financiación a más largo plazo (Longer Term Refinancing Operations).
  • Reducción de tipos: Desde finales de 2008, el tipo de interés fijo que el BCE aplicaba en sus operaciones de financiación se rebajó repetidamente hasta tocar mínimos históricos del 0% en la reunión del Consejo de Gobierno que tuvo lugar el 10 de marzo de 2016. Por otra parte, también se fue reduciendo gradualmente tanto la facilidad marginal de depósito como la de crédito hasta el -0,4% y 0,25%, respectivamente. Así, se dio lugar a la aparición por primera vez en la historia de los tipos de interés negativos en el mercado de renta fija en el ámbito de la deuda soberana pública e, incluso, en algunos bonos emitidos por empresas privadas, como Telefónica o Nestlé.

Otro aspecto muy importante de esta política fue la inyección de liquidez en ciertos activos, los mercados de los cuales habían quedado afectados por un descenso en la demanda.

La evolución de las variables macroeconómicas europeas ha ocasionado que el BCE tenga que seguir aplicando una política monetaria que favorece unas condiciones financieras acomodaticias. Además, los recientes signos de desaceleración económica a nivel mundial, consecuencia de la guerra comercial entre las dos potencias mundiales, China y los Estados Unidos, han propiciado que los Bancos Centrales interrumpan sus intenciones de subir progresivamente los tipos de interés de referencia. Aunque al parecer la reducción de la compra de activos sí que seguirá el ritmo ya marcado en las anteriores reuniones del Gabinete de Mario Draghi.

Una vez analizado a grandes rasgos el nacimiento de los tipos de interés negativos, pasamos a hablar sobre las consecuencias que está causando su larga presencia en la economía.

  • Cambios en el ámbito de la inversión:

La transformación de esta área, consecuencia de la implementación de tipos de interés negativos por parte del BCE y de la propia evolución posterior a la crisis subprime, se puede resumir en los siguientes aspectos:

– Aumento de la inversión en otros activos con rentabilidades más atractivas, y por supuesto, con un mayor riesgo incluido (Bonos High Yield). En algunos casos, el incremento de la demanda de estos ha ocasionado su sobrevaloración y posible futura corrección de precio.

– Notable reducción de los depósitos bancarios debido al bajo rendimiento que ofrecen acuerdo a las condiciones de mercado.

– La FED aumentó tipos antes de que Europa, lo cual supone una fuga de capitales hacia EE.UU. y consecuente depreciación euro. En este sentido, se crea una ventaja competitiva para el comercio internacional europeo.

La Reserva Federal estadounidense estableció los tipos de interés al cero por ciento en 2010 y con el paso de los años ha logrado salir de la crisis subprime. Europa, aunque con cierto retraso (2016), decidió imitar el comportamiento de los Estados Unidos. Por ahora, los indicadores macroeconómicos comienzan a indicar una recuperación económica moderada, pero el BCE aún no ha iniciado el incremento progresivo de los tipos de interés de referencia. En cambio, al otro lado del Atlántico la primera potencia mundial ya lo ha hecho en ocho ocasiones y su economía presenta señales de fortaleza y expansión.

  • Cambios en el ámbito del crédito:

– Fortalecimiento de la solvencia de las entidades de crédito, ya que se han aumentado considerablemente los requerimientos de capital mínimos para su concesión.

– Con unos tipos de interés tan bajos o negativos, se fomenta el endeudamiento para la compra de ciertos activos. El aumento de la demanda de aquellos activos que dependen de la financiación, hace subir los precios de las viviendas por ejemplo, dificultando la posibilidad de adquirirlos a las familias menos acomodadas. Es decir, las personas con las mejores calificaciones de crédito, o lo que es lo mismo, la parte de la sociedad con un nivel adquisitivo más alto, son las que se beneficiarán más de los tipos de interés negativos y de la compra de más cantidad de inmuebles y valores dependientes de financiación. Los que tienen menos poder adquisitivo y calificaciones de crédito más bajas tendrán un acceso limitado o nulo a préstamos, dando lugar a un menor número de viviendas que se venden a las personas de ingresos bajos y medios y, por tanto, un mayor deterioro en las estadísticas de la propiedad de la vivienda.

– Riesgos para los países emergentes.

Aumento del endeudamiento con dólares o euros por parte de los países emergentes, ya que con los tipos tan bajos las inversiones eran mucho más rentables. Por lo tanto, pueden tener que hacer frente a dificultades ante la subida progresiva de los tipos de interés que ha ido desarrollando la FED y que en algún momento empezará el BCE.

– El endeudamiento del sector privado de la zona ha continuado siendo elevado, tanto en términos históricos como internacionales, por lo que las empresas serán especialmente vulnerables ante una subida acusada de los tipos de interés.

– Deuda pública. Dado el bajo costo de endeudamiento y las necesidades de una sociedad que estaba hundida en una gran crisis, se ocasionó una reversión del superávit a un déficit público cada vez más elevado. Esto significa un elevado riesgo para los países ante una futura subida de tipos de interés a efectos de refinanciar deuda.

– En referencia a las entidades bancarias, situar los tipos de interés al 0% beneficia a los inversores, y por tanto al tejido industrial, pero perjudica no sólo a los ahorradores, sino también a toda la banca europea en un momento en que parecía que sus resultados daban ya muestras de recuperación y habían olvidado las fuertes provisiones de años anteriores, y poco a poco se habían recapitalizado. El impacto en la rentabilidad bancaria se ha producido a través de dos canales principales. El primero: el entorno de bajos tipos de interés contribuye a comprimir los márgenes de intermediación de los bancos, reduciendo así sus ingresos netos por intereses. El segundo: el tipo de interés negativo de la facilidad de depósito del BCE genera un coste directo sobre el exceso de liquidez para el sistema bancario de la zona del euro en su conjunto.

Con todos estos elementos y los focos de riesgo que han ido aparecido, el mundo transita por un camino complejo. Los principales Bancos Centrales se enfrentan al reto de retirar el estímulo monetario que fue necesario para reavivar la economía mundial, precisamente para evitar que, de nuevo, la acumulación de vulnerabilidades desemboque en turbulencias financieras. Tal y como dijo Warren Buffet, sólo al final del proceso, cuando las aguas del estímulo monetario se hayan retirado, veremos si la economía global lleva traje de baño o no.

Sabina Ripollès Llorach

Servicio de Estudios de la Bolsa de Barcelona

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Categorías:Economía, General

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