Las tecnológicas cambian las reglas de juego

El poder financiero de Estados Unidos y sus empresas, principalmente las tecnológicas, puede observarse a través del dominio que posee sobre la capitalización global de mercado. En este sentido, según datos obtenidos por Merril Lynch y, como podemos ver en el siguiente mapa, dicha capitalización representa un 52% del total.

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Adicionalmente, tomando como referencia el índice MSCI ACWI podemos observar como las empresas del mercado estadounidense representan el 52% del indicador global. Dicho índice integra las compañías más importantes, ponderadas por su capitalización bursátil, de las 23 economías más desarrolladas del mundo y 24 mercados emergentes. Así mismo, dentro del MSCI de EE.UU. el 23,4% de las empresas corresponden al sector de tecnología de la información (IT).

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Por su parte, la capitalización bursátil en conjunto de las 10 compañías más potentes del selectivo estadounidense S&P 500 al cierre del ejercicio del 2016 se encuentra en torno a los 4 billones de dólares, cifra que es comparable con el producto interno bruto (PIB) del año 2016 de los 140 países más pequeños, tales como Nueva Zelanda, Luxemburgo, Croacia, Puerto Rico, Panamá, por mencionar algunos.

Es importante destacar que estamos viviendo un proceso de revolución, el cual consiste en el cambio de tecnología analógica, mecánica y electrónica, a una economía basada en tecnología digital. Con ello, se ha generado una transformación social y en cómo se satisfacen las nuevas necesidades humanas. Hoy en día, la comunicación, el entretenimiento y el acceso a la información son impensables sin la tecnología.

De esta forma, se puede observar el auge de las empresas tecnológicas en los últimos 50 años. Por su parte, Estados Unidos históricamente ha tenido corporaciones liderando el mercado, por lo que no es sorprendente que actualmente posea una hegemonía en el sector. En este sentido, las grandes empresas dominantes de dicho sector son conocidas como “FAANG”, considerando Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Alphabet (principal subsidiaria de Google). La capitalización de estas “grandes cinco” ha avanzado de forma significativa y veloz, que en conjunto valen 1,9 billones de dólares al cierre del ejercicio 2016, monto que se encuentra cercano al PIB de Italia y Brasil, y representa un 10% del PIB de Estados Unidos. Adicionalmente, si fuera un país, sería la octava economía más grande del mundo, situándose por debajo de la India. Cabe mencionar, que si valoramos en conjunto las empresas del FAANG y Microsoft, estas representan un 12% de la capitalización del S&P 500.

Por su parte, destacándose en primer lugar se encuentra Apple con una capitalización que superó los 900.000 millones de dólares en noviembre de 2017. Si consideramos los parámetros antes mencionados de cierre de ejercicio 2016, ya era la empresa tecnológica más grande del mundo, con un valor que superaba el PIB de Argentina, Taiwán y Suecia, posicionándose como número 21 entre los países más ricos si se tuviese en cuenta como una economía más. Seguidamente se encuentran Google y Microsoft, que en conjunto superan el PIB mexicano. Por su parte, Amazon se ha revalorizado un 42,5% en el último año situándose por encima de Facebook, y la capitalización de ambas supera el PIB de Suiza.

Sin embargo, el significativo avance de los valores tecnológicos que impulsó a la bolsa hasta máximos históricos en 2017 ha generado que algunos analistas se cuestionen la sostenibilidad de dicho crecimiento y la posibilidad de que se produzca una burbuja como la de las dotcom en el año 2000. Es importante destacar que las valoraciones distan mucho de las que había en ese momento, sin embargo, los volúmenes actuales son muy exigentes y dichos incrementos se pueden mantener siempre y cuando se mantenga la continuidad de los avances tecnológicos, de los ingresos y por tanto, de la mejora de los márgenes en las grandes corporaciones.

En este sentido, en el siglo XXI, las empresas tecnológicas dominantes son plataformas que aglutinan mucha información, extremadamente eficientes y capaces de captar talento y provocar una revolución constante de la tecnología. Si bien, en el siglo XX, el negocio adoptaba la tecnología existente, ahora es la tecnología la que determina el negocio. Con ello se ha generado un cambio de paradigma, en el cual las empresas tecnológicas son las que marcan la tendencia del mercado. En efecto, se puede observar el actual dominio que poseen manteniendo una posición ventajosa que les permite obtener nuevos frentes de desarrollo, tales como los vehículos autónomos, realidad virtual, inteligencia artificial y machine learning. De esta forma, dichas compañías no solo captan las nuevas tendencias, sino que también absorben los negocios existentes. Por consiguiente, se crea un oligopolio tecnológico que, dadas las barreras tanto naturales como artificiales, afecta a todos los sectores de la economía y a los diferentes negocios que desean salir al mercado.

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Ana Julia Cura

Máster en mercados financieros UPF

 

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Categorías:Análisis fundamental, Economía, General

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