Luces y sombras en el dividendo español

La rentabilidad por dividendo se ha convertido en el principal atractivo de la bolsa española. La tendencia bajista de los últimos tiempos y las pocas expectativas de revalorización a corto y medio plazo deja como único incentivo de compra la certidumbre de obtener rendimientos explícitos. De hecho, las cotizadas españolas hacen gala de la mayor rentabilidad por dividendo de los mercados desarrollados, con un 10% de media en los primeros meses del año (como se puede apreciar en el gráfico adjunto).

Además, se confirma la idea que se apuntaba ya en 2011 y que se repite en el primer semestre de 2012: Los beneficios descienden pero las empresas incrementan el dividendo. Tal como se indica en el gráfico adjunto, el reparto de dividendo ha ido íntimamente ligado a la obtención de beneficios durante los últimos años en las empresas cotizadas de España. No obstante, en 2011 se rompe esta dinámica y mientras los beneficios globales caen en un 34% respecto 2010 el dividendo se ve incrementado en casi un 37%. Para esto, el pay-out ratio, porcentaje de los beneficios destinados a ser repartidos, se dispara hasta el 70% (eje secundario del gráfico). Durante los primeros seis meses del presente ejercicio se mantiene dicho cambio. Los resultados han bajado un 36% respecto el mismo semestre de 2011 pero el reparto de beneficios ha crecido un 8%, según los datos de BME. Esta estrategia responde a un intento de fidelizar y atraer nuevos inversores, en un contexto difícil para accionistas (caída de las cotizaciones) y teniendo en cuenta que la situación de las compañías es complicada (caída de beneficios, necesidades de capital y desapalancamineto). Por este motivo también se empran nuevas formas de remuneración como el scrip dividend o “dividendo elección”. Por ejemplo, de los 16.082 millones de euros que se han distribuido hasta junio, 4.134 se han efectuado mediante esta fórmula.

     Fuente: Elaboración propia a partir de Bolsas y Mercados Españoles

No obstante, cabe destacar el hecho de que el dividend yield se calcula de acuerdo a cifras pasadas y que no son seguros de cara a un futuro: El único apoyo es la política y el compromiso de los responsables de la compañía en mantener los flujos, y que a veces tienen que hacer marcha atrás ya sea por la coyuntura macro o por aspectos internos. De esta manera, varios valores están en riesgo de cambiar la política de retribución a los accionistas. Dos son los grupos que sobresalen en este sentido: En primer lugar, la banca. Necesidades de capital, aumento de provisiones derivadas de las recientes reformas financieras o el elevado apalancamiento son algunas de las razones que podría conllevar un recorte del dividendo. En segundo lugar, el sector energético, con el déficit tarifario como principal lastre y que aumenta 7.000 millones de euros al año hasta los 25.000 millones acumulados.  Por ejemplo, Endesa dejó de repartir dividendo en enero con cargo a beneficios de 2011.

Si se analiza los principales dividendos del selectivo Ibex-35 durante los últimos años, se observa como el ratio dividend yield se sitúa por encima en algunos casos del 10%. En efecto, la caída de la cifra de negocio ha ido acompañada de una exponencial bajada del valor bursátil mientras como se ha comentado anteriormente, la retribución a accionistas alcanza máximos históricos. Por consiguiente, el cociente no hace más que aumentar: Invertir en los “blue chips” sería una opción incontestable a no ser por la falta de certidumbre de dichos pagos. El pistoletazo de salida lo dio Telefónica, la compañía abanderada que cotizando a precios de saldo reportaba una rentabilidad por dividendo de entorno el 16% a principios de año fue la gran sorpresa: Lo que parecía imposible ocurrió y tras presentar unos resultados muy flojos en el segundo trimestre la compañía presidida por Cesar Alierta comunicó la suspensión del pago de dividendo para este año. Su elevado endeudamiento (2,6 veces su EBITDA) es la principal de las causas. La sostenibilidad del dividendo está amenazada por el poco margen que les queda a las compañías: como se observa en el gráfico el pay-out ratio muestra gran esfuerzo. También es difícil mantener el yield a no ser que las empresas lleven a cabo una desinversión. Finalmente, las expectativas de flujos y beneficios futuros no hacen soportables desembolsos como los actuales.

 Por otra parte, y si se analizan los fundamentales, compañías como Inditex y BME juegan con otras reglas. La operadora de bolsa se encuentra entre las top en cuanto a rentabilidad explícita se refiere. Además, confirmó recientemente su compromiso con el accionista. El aplauso de los inversores no se ha hecho esperar y tras el recorte en bolsa por el bajo volumen después de la prohibición de cortos ha conseguido darse la vuelta y se paga ya por encima de los 18 euros. Ser de las únicas que paga solamente en metálico, su seguridad en los ingresos, el hecho de poder tener un pay-out ratio elevado (pues no necesita dedicar gran parte de los resultados a reinversión porque carece de infraestructuras y además su nivel de apalancamiento es bajo y no sugiere ser reducido) son los principales motivos para confiar en la recurrencia del abono de dividendo.

 

  Fuente: Elaboración propia a partir de Bolsas y Mercados Españoles

Marc Barberà Sabaté. Profesor de Economía Aplicada de la URV.

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Categorías:Análisis fundamental

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