¿Son los precios del oro fruto de una burbuja especulativa?

El abultado avance que ha presentado el precio del oro en los últimos años ha sido uno de los fenómenos financieros más destacables. El hecho de que el metal dorado se haya revalorizado un 482,0% entre enero de 2001 y enero de 2012 puede hacernos pensar que su comportamiento se corresponde con el de una burbuja financiera. Si bien es cierto que sus características peculiares lo convierten en un activo refugio estrella, el extraordinario repunte que ha obtenido desde el estallido de la actual crisis financiera puede hacernos sospechar que sus precios no se corresponden con los que deberían ser.

El siguiente gráfico, elaborado por el Dr. Jean-Paul Rodrigue, muestra la pauta de comportamiento típica de una burbuja especulativa. Si tenemos en cuenta el gráfico que realizó el Nasdaq-100 podemos comprobar que efectivamente se cumple el patrón de burbuja. El actual patrón de precios del oro es muy similar al del Nasdaq-100.

 

Considerando el gráfico que realizó el Nasdaq-100 podemos comprobar que efectivamente se cumple el patrón de burbuja. El espectacular ascenso que protagonizó el índice tecnológico estadounidense motivado por las empresas especializadas en las tecnologías de la información desencadeno la crisis conocida como burbuja de las dotcom. La zona sombreada en el gráfico superior replica de forma fiel el comportamiento de una burbuja. El actual patrón de precios del oro es muy similar a la trayectoria al alza que efectuó el Nasdaq-100 antes de estallar la burbuja.

Para poder determinar si los comportamientos del oro y del Nasdaq-100 son similares, procederemos a analizar el coeficiente de correlación entre éstos para el mismo número de observaciones diarias antes de alcanzar sus máximos históricos. Este recorrido hasta máximos se puede observar en el  gráfico siguiente.

El coeficiente de correlación entre los precios del oro y el Nasdaq-100 es de 0,9246 lo que muestra una elevada similitud entre los comportamientos de las dos variables.  Además, tal y como podemos observar en el patrón de burbuja elaborado por el Dr. Rodrigue, tras el máximo absoluto se experimenta una corrección. Esto también se ha dado en los precios del oro. El precio máximo al que llegó el metal dorado fue de 1898 dólares la onza el 5 de septiembre de 2011. Los precios llegaron a caer hasta los 1538,05 dólares por onza el pasado 16 de mayo de 2012 lo que representa un notable descenso del 19%. Entonces, si se confirmase el comportamiento especulativo en el oro y los precios se moviesen en función de una burbuja, éstos caerían hasta los 300-400 dólares la onza.

Un análisis en profundidad del particular juego de oferta y demanda de oro, descartaría esta posibilidad. Según el Metal Economics Group si tenemos en cuenta los costes de extracción, amortizaciones y gasto de exploración de nuevas reservas, obtener una onza de oro tiene un coste actual de 928 dólares. Lógicamente esto pone un suelo a las posibles caídas de los precios del metal. Hay que recordar que en el año 2001 se inició una política de desinversión en oro por parte de las compañías mineras, lo que presiona al alza a los precios.

Otro factor que puede ayudarnos a descartar que el oro sigue una pauta de burbuja es que los bancos centrales han revertido su tendencia de vender oro. Tal y como nos indican los informes del World Gold Council, los bancos centrales fueron compradores netos de oro durante el año 2010.

Es importante remarcar que la actual demanda de oro se puede desglosar en dos componentes principales como son la joyería e inversión. Respecto a la primera, la proliferación de la clase media en China e India no hace presagiar una reducción en la demanda de elementos ornamentísticos de oro. India es especialmente importante en este sentido, ya que la religión hinduista está muy relacionada con el oro. En lo referente a la demanda financiera, es de esperar que tras la crisis haya hecho de la cobertura de riesgos una obligatoriedad. Aquí el oro juega un papel sumamente importante al ser un excelente diversificador al presentar correlaciones casi nulas con muchos activos y un notable elemento de cobertura contra la inflación. No se espera pues que la demanda de oro se reduzca por estos canales.

En resumen, aunque el gráfico de los precios muestre un patrón sumamente similar al de una burbuja especulativa, existen suficientes criterios fundamentales en cuanto a la oferta y la demanda que justifican el actual precio del mineral áureo, por lo que llevarían a descartar la posibilidad de una burbuja.

Alejandro Gálvez.

Anuncios


Categorías:Economía

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: