El conflicto bélico en Irán podría desencadenar una estanflación en España.

La estanflación parece ser un fenómeno olvidado para los economistas, está realidad económica sin ir más lejos se dio en los años 70, cuando la OPEP cuadriplicó el precio del crudo. También la crisis de deuda de las economías de Latinoamérica de los 80 en Brasil y Argentina se registraron aumentos de precio del 50% con crecimientos negativos. En efecto, la coexistencia de recesión económica y una elevada y continua inflación no es un fenómeno nuevo para los economistas.

 Los recientes acontecimientos en Oriente Medio han propiciado un incremento sustancial del barril de Brent hecho que ha presionado los precios de los commodities en términos generales. Mientras la leve recesión que se avecina en Europa parece descontada, el peligro de incidir en una elevada inflación es un factor a tener en cuenta vistos los acontecimientos que se están desarrollando en el Golfo Pérsico. La escalada de precios del crudo iniciada a finales de 2010 y principios de 2011 con la primavera árabe vuelve a reemprenderse con los problemas en Siria y sobretodo con la escalada de tensión entre Irán y los países Occidentales. Desembocar en un contencioso bélico podría conllevar una subida del barril hasta los 160 dólares, situándose en máximos históricos de 2008. Analizando gráficamente la evolución del futuro del Brent, se puede observar una tendencia alcista de largo plazo desde finales de 2008. Además, durante los últimos meses se está dibujando una figura alcista que de romper la resistencia de los 126 dólares, se podría incrementar el precio del crudo hasta los citados 160 dólares.

 Con todo esto, España se encuentra en una posición particularmente difícil dentro este entorno. Mientras que el mal comportamiento de la demanda interna (-2,9 puntos de contribución al crecimiento) puede ser un factor que haga descender la inflación, las tensiones por el lado de los precios de los carburantes van a tener mayor impacto sobre el IPC. Y es que la posición de España respecto la Eurozona es peor en este sentido ya que el aumento del Brent significa un 50% de la variación de la inflación frente al 45% de la área común según el Banco de España. Esto es debido a dos factores principalmente: el mayor gasto en España en derivados del petróleo (por la mayor dependencia energética de combustibles fósiles) y los menores impuestos indirectos aplicados que sus socios europeos.  

 Según un informe de UBS, se calcula que cada aumento de 10 dólares del barril de Brent significa una subida de la inflación del 0,2% para el primer año y un 0,1% para el segundo año. Esta situación podría verse agravada por la depreciación del euro frente el dólar de los últimos meses. Por ejemplo, mientras en junio de 2008 el petróleo Brent cotizaba a 160$ el barril y se fijaba un precio del diesel entonces histórico de 1,32 euros el litro, en estos momentos el precio del Brent es mucho más bajo, (126 dólares) pero el diesel ya está situado a 1,38 (máximo histórico… hasta el momento). Las causas de esta aparente paradoja son en parte el aumento de los impuestos indirectos sobre los precios del carburante pero básicamente la variación del tipo de cambio. En efecto, la cotización del barril es en dólares. Mientras que en 2008 el cambio se situaba entorno los 1,48 dólares por euro, ahora se encuentra a las vueltas del 1,32. El petróleo también es más caro para nosotros por esta vía. Y con base a este razonamiento permite hacer una extrapolación con el supuesto de los 160 dólares el barril. Manteniéndose el tipo de cambio en 1,32 $/€ se dibujaría un escenario con el precio del diesel entorno los 1,7 euros el litro trasladándose ese incremento a los precios finales de los productos en este caso. La inflación probablemente se vería afectada en una mayor proporción por este motivo.

 También destacar que el aumento del precio del Brent (inflación) afecta la actividad económica vía una caída de oferta. Y es que el impacto sobre la inversión (FBCF), la productividad y el empleo potencial son indiscutibles. Esto cerraría el circulo vicioso de la estanflación.

 En conclusión, un escenario bélico tendría graves consecuencias para las economías Europeas, las cuales recibirían un shock de oferta que harían que los precios se elevaran sustancialmente. Ciertamente, las política monetarias expansivas aplicadas en Europa (QE europea) conlleva una barra  libre de liquidez que podría perturbar gravemente la economía con el aumento de los precios a largo plazo (inflación por causas monetarias e inflación por causas de la propia oferta). Es verdad que una elevada inflación nos ayudaría a reducir el valor de la deuda emitida y promueva a corto plazo el desarrollo, sin embargo hay que ser consecuentes, en un mundo globalizado como el actual es muy importante saber competir y actualmente en Europa la estructura de costes es desfavorable respecto los emergentes. Además, un aumento de masa monetaria como el que ha tenido lugar en el Viejo Continente lleva asociada una depreciación adicional del euro, que si bien puede beneficiar las exportaciones al ser relativamente más competitivos, de igual forma retroalimentaría la inflación por la vía de los carburantes como se ha explicado anteriormente. 

Damià Rey. Profesor de Teoría Económica de la UB

Marc Barberà. Profesor de Economía Aplicada a la URV

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Categorías:Economía

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