Idea para reactivar círculo “Empleo-Morosidad-Consumo”

En periodos electorales, en el que España en breve estará inmersa, se escucha a menudo la expresión “reformas estructurales”, si bien en la práctica los conceptos subyacentes a menudo son bastante étereos y poco concretos.

La idea que planteamos en este post no se trata ni mucho menos de un reforma de calado del estilo que pueda plantearse para el sistema de pensiones o referente al mercado laboral, aunque su efecto podría llegar a ser muy positivo, especialmente para aquellas economías (véase España) en las que la excesiva dependencia del sector de la construcción e inmobiliario ha tenido consecuencias devastadoras sobre la economía.

En el semanal Negocios del diario El País del pasado domingo 7 de agosto, Kenneth Rogoth, profesor de Economía de la Universidadde Harvard y execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), planteaba lo siguiente: “[…] Por ejemplo, los Gobiernos podrían facilitar la rebaja de las hipotecas a cambio de una participación en cualquier apreciación futura en los precios de la vivienda […]”. Sin que el autor precisara más en la medida y por vaga que carezca, a nuestro entender (considerando que el camino propuesto  por dicha voz tan autorizada en el mundo académico y financiero es el que interpretamos) puede tener una gran validez y eficacia. Partiendo de la base que la clase baja-media es aquella que soporta en gran medida el incremento del desempleo y, en consecuencia, la que registra una tasa de mora más elevada, podría proponerse una reducción de la hipoteca para dichas unidades económicas en función del poder adquisitivo “real” de las mismas, de manera que fueran las administraciones públicas quienes abonaran una parte de la cuota a las entidades financieras (temporalmente) hasta que los ingresos familiares pudieran soportar la carga hipotecaria original. Como contraprestación, en el momento que se produjese la enajenación del inmueble (por encima del precio de compra) o el índice de precios de vivienda (calculado por el ente público competente) repuntara respecto al momento en el que se concedió el “subsidio inmobiliario”, el Estado recibiría la misma cuantía (teniendo en cuenta el valor temporal del dinero pero sin penalizar vía intereses para no incrementar la carga impositiva) aportada a la unidad familiar en el periodo correspondiente.

En tiempos en los que la reducción del déficit público es la máxima prioridad de los Gobiernos, podría considerarse que dicha medida camina en el sentido opuesto. Cierto hasta un determinado punto porque el incremento del déficit corriente asumido inicialmente por el Estado quedaría totalmente compensado en la balanza de pagos nacional por los ingresos financieros futuros debido a la contraprestación propuesta.

Por compleja que pueda parecer la medida y respetando la propuesta del autor, la misma puede derivar en varias alternativas o medidas complementarias, pero que al fin y al cabo buscan reactivar el círculo empleo-tasa morosidad-consumo.

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Categorías:Economía

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